Cuando las generaciones se encuentran: relatos de los adultos mayores

Doña Rosario tiene 78 años y aprendió a hacer videollamadas el mes pasado. Lo hizo gracias a una niña de 11 años, Sofía, voluntaria del programa de encuentros intergeneracionales. Ahora hablan todos los miércoles.
Estos encuentros son uno de los proyectos más bellos que coordinamos. Reunimos a adultos mayores —muchos de ellos en situación de soledad— con niños y jóvenes voluntarios. La magia ocurre sola: se cuentan historias, se enseñan recetas, se aprenden tecnologías, se construye memoria.
Lo que descubrimos es que no hay personas vulnerables: hay personas a las que les hemos dado la espalda. Cuando volvemos a mirar, todos crecen.
En 2025 más de 350 adultos mayores participaron del programa. Si quieres ser voluntario en este espacio, te necesitamos.

